Swami Satyananda Saraswati, tiene las raíces plantadas en una tradición muy viva, que sigue fertilizando el corazón y el intelecto de millones de personas en India y en un occidente anhelante de respuestas metafísicas como las que ofrece el Vedanta Advaita y el Shivaismo de Cachemira del que este maestro es transmisor.

Estuvo veinticinco años viviendo a las faldas de Arunachala, en India, y nos trajo el sabor del silencio tras las palabras que nos tendió como hilo de ariadna para salir del laberinto de la ignorancia.

Le preguntamos sobre la Vía hindú, el Sanatana Dharma, sobre conceptos de difícil asimilación como la no dualidad. Sobre el sufrimiento, la divinidad, la virtud, la sacralidad. Y sus palabras se fueron tejiendo como un manto amable para vestirse el anhelo de vidya, de fortaleza interior, para atravesar esos caminos de Dios, llenos de gozo y alegría.

Agradecemos a la Asociación AdvaitaVidya por su generosa aportación para hacer posible esta entrevis

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