Slow Food es un movimiento que recupera el arte del buen comer, la gastronomía verdadera, la que tiene en cuenta que el auténtico paladar es el que saborea los frutos de la tierra, y en la explosión de un tomate cultivado con las artes de siempre, saborea con orgullo que detrás de la elección de ese producto hay un nombre, una familia campesina o ganadera, una localidad cercana que con sabiduría heredada hizo de su geografía y clima el templo para ese producto.

Comer despacio, elegir despacio el producto que queremos llevarnos a la boca nos convierte en coproductores de la agricultura que queremos para los paladares presentes y futuros, es una poderosa herramienta de transformación social y económica. Tomate tu tiempo y elige con buen gusto el planeta que quieres.

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