800 millones de personas pasan hambre y enferman y mueren mientras el mundo opulento del consumo desaforado tira toneladas de comida a la basura y enferma de obesidad y de gula descontrolada.

Es un escándalo, es una tragedia que nos compromete a todos. Manos Unidas vuelve a sembrar en la conciencia de la humanidad dormida nuestra responsabilidad de lanzar la mano a nuestros hermanos; niños víctimas de gobiernos corrompidos por la avidez, mujeres derrotadas por sistemas financieros corrompidos por la sed de poder que acaparan tierras, semilla y agua: la soberanía alimentaria de nuestros hermanos en África, Asia, América.

Abre tu corazón y une tus manos a las mías y hagamos una red que multiplique los peces y los panes para los necesitados del mundo. No mires hacia otro lado, pues allí te encontrarás a la conciencia.

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