Hoy tengo la alegría de entrevistar a un viejo amigo, Lucho Iglesias, que ha usado su vida junto a su compañera Matricia Lana para crear un reflejo del paraíso en la tierra: Caña Dulce, en Málaga, un vergel, un bosque comestible de más de 600 árboles, que es la expresión de que los sueños más profundos pueden llevarse a cabo con voluntad, corazón e inteligencia.

Lucho nos habla de su pasión por la naturaleza, de la permacultura como herramienta para conectar al hombre con el palpitar de la tierra. De su último documental, Cambio permanente cambio, después del éxito de Utopía, documental que mostró al mundo la mirada de un hombre humilde lleno de la savia de la madre tierra y los proyectos de cambio que florecen en nuestra península, para alegría de la esperanza.

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