Lo que del Tibet llega a occidente, cabalgando en una sabiduría deslumbrante, como es la del budismo, opaca a veces una realidad terrible: la de la ocupación del Tibet por China y las condiciones nefastas que este genocidio silencioso está ejerciendo con premeditación y alevosía.

Circunstancia que afecta sobremanera a los más vulnerables, la semilla de futuro de una nación hermosa, que no nos podemos permitir perder, la infancia tibetana.

Conoce la tarea de esta organización y deja que la compasión que es un modo de amor ante el sufrimiento se active en tu corazón.

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