Educar, del verbo educir, sacar lo mejor de cada ser, ha tenido a lo largo de la historia cientos de abordajes.

En esta editorial, que cose la reflexión con la poesía, Beatriz Calvo nos desgrana las diferencias esenciales entre una educación inserta en la naturaleza y en la trasmisión de principios y una educación que aprisiona el espíritu en busca de ciudadanos que se plieguen a las exigencias de un sistema sin alma ni principios.

Consumidores adoradores de un becerro de oro vs espíritus libres.

(Visited 4 times, 1 visits today)